BOSQUES TERAPÉUTICOS

Mi abuelo decía que no había que preocuparse si los niños se manchaban de barro en el bosque, ya que se impregnaban de “terricina”.  

Como nos cuentan en Safme.es: “ En Japón la ciencia está estudiando los beneficios para la salud de pasear por un bosque. No se trata sólo de registrar experiencias subjetivas como pueden ser la “paz y tranquilizad”, sino también de rigurosos estudios científicos sobre factores tangibles y mensurables, incluso a nivel celular y molecular.”

Así que, según mi abuelo y los científicos japoneses, el bosque es beneficioso para la salud.

¿Sientes lo mismo cuando paseas por un bosque por el que se cuelan haces de luz entre las ramas de los árboles, oyes como se mueven las hojas con un murmullo similar al mar y  hueles la tierra? O cuando paseas por un jardín urbano, por el que te deslumbra la sirena de una ambulancia, oyes el gentío  y hueles a combustión de los motores? Túmbate bajo los árboles y observa cómo te miran, ¿parece que cuidan de ti?

Según Safme, existen ciertos linfocitos (células del sistema inmunológico), llamados NK cuya presencia aumenta en un 40% después de un paseo por el bosque. Y este efecto se mantiene aún bajo las inclemencias del tiempo. Aún cuando el paseo resulta desagradable por el frío, la lluvia y el viento, se mantiene los efectos terapéuticos. Resulta que aún en condiciones de laboratorio, la presencia de aromas de ciertos árboles, incita la reproducción de estas células.

    

¡Qué satisfacción da ver jugar a los niños en el bosque! Y qué bien duermen esa noche. La naturaleza les ofrece una enorme cantidad de estímulos, tienen una sensación de plena libertad. Disfrutan de amontonar palos, coger insectos, trepar árboles, observar pájaros, descubrir nidos de ardillas, pescar cangrejos y renacuajos,…

Las investigaciones demuestran, que las personas con una mayor sensibilidad por lo ecológico mantienen una exposición significativa a la naturaleza, o la han tenido durante su infancia de forma abundante.

A raíz de estas investigaciones neurológicas, en Japón nació la práctica del Shinrin-yoku. Este concepto  se traduce como “baño de aire de bosque” o “caminar con el bosque con todos los sentidos”). Nacieron así los llamados senderos terapéuticos, los bosques sanadores que rápidamente demostraron sus beneficios para la salud emocional.

Así que ya sabes, ¡cuídate!, da un paseo por el bosque más cercano y disfrútalo con todos tus sentidos. 

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